EL CAMINO QUE NOS LLEVA AL FANATISMO
Manuel Vázquez de la Cruz
Está muy cuidado el camino. Los poderes lo señalan. Sin señales se recorre el sendero. El sitio a donde vamos quizás no lo sabemos, pero ya nos lo han ido metiendo en televisiones, tabletas, móviles...
Goebbels, el alemán del Tercer Reich solo tenía la radio y el pueblo soberano siguió a Hitler, lo elevó a la cumbre para montar una guerra, y matar, matar y matar.
Ahora, quizás ahora mismo, los perseguidos por los fanáticos de Hitler están matado sin piedad a palestinos y, aunque ya no televisen matanzas para que las vea el mundo entero, como hace muy poco, y gran parte de ese mundo las justificaba, porque estaba ya muy marcado el camino sin señales.
Otra parte, no sé si mayor o menor, siente la mas grande de las impotencias. Las razones y los argumentos gracias a las personas sin humanidad que con Trump a la cabeza gobiernan el mundo.
Sus servidores, los cuatro jinetes de los que escribí el otro día, que utilizan mentiras, falsedades, chismes pegadizos a sus fieles; tanto que quizás en El Ventorro, Mazón y su amiga, entre copa y copa, o lo que sea, soñaron con tener una casa en Gaza cuando allí se haya llegado a la solución final y el presidente de los usanos haya aumentado su fortuna con la mayor urbanización del Mediterráneo - qué manía esa de querer mas y mas -, y pretender ser el mas rico del mundo por los siglos de siglos. Debe pensar el loqueras.
Por mucho que modifiquen el cuento y su forma, los sionistas son tan asesinos como los nazis, y Trump y los que le apoyan, incluida la oposición española neofranquista, PP y Vox, son colaboradores de un genocidio aunque, una vez mas, quieran y quieren ganar puto relato. El negra sombra, (también llamado Feijóo) se lo dijo claramente - y a gritos telefónicos -, a Mazón. El jefe o subjefe de la oposición mientras la gente moría ahogada, él infamemente daba la orden principal: ¡¡¡Hay que ganar el relato!!! y no dijo nada, ni una palabra de pena, aunque quizás pensó que las víctimas le importaban un bledo. El relato, coño, el relato es lo lo que se tiene que ganar.
Quizás por el relato, las víctimas del tren en Andalucía sí le importaban. Nada las de Angrois, nada las de Valencia, nada las de los ancianos de las residencias de Madrid...
Simplemente cuando sucedió en Andalucía gobernaban otros.
De los muertos por mi culpa o de los míos, solo es importante el relato. No son víctimas, coño, son relato. De los otros, aunque no tenga culpa nadie, hay que aprovecharse para crear un relato que vaya contra el gobierno. Señor ten piedad.
¿Por qué escribo tantos tacos? Pues porque así se expresaban Mazón y Feijóo por teléfono, mientras morías muchas personas y otras muchas quedaban en la miseria o casi.
Y su relato mentiroso empezó a manifestarse claramente por teléfono en Valencia, las víctimas no importaban, solo el relato que llevaría, en un acto de fanatismo, a provocar el apedreamiento del coche del presidente del Gobierno de España y a la protección de un personaje siniestro, que ahora es diputado, aunque ya no es presidente, pero cobra una prima además por ser sabe Dios qué. Aún no está en la cárcel después del récord de miles de mentiras por segundo que ostentan ambos dos, él y el jefe de la oposición, y nos fueron soltando durante mas de un año, y después inventaron mas mentiras para justificar las primeras.
¿Puede dirigir un gobierno quien miente tanto?
¿Puede estar libre y cobrar un dineral, el gran mentiroso, como riéndose de las víctimas?
¿Puede un partido político con ese currículum estar pidiendo dimisiones un día tras otro?
Pues parece que sí, que eso pretenden los cuatro jinetes del apocalipsis made in Spain.

Ningún comentario:
Publicar un comentario