22 de xul. de 2026

OPINIÓN

Defendamos la democracia y la paz, siempre. (II)




Manuel Vázquez de la Cruz

 El jefe de la oposición española, el señor Feijóo es tan poco demócrata que se alía con los que llevan un pollo imperial en su bandera. 

 También utiliza la selección de fútbol para dividir, decir tonterías y lo hizo antes empezar el mundial. Hay algunos que desean que pierda España. Señor, la selección, esta selección de fútbol es por lo menos mas mía que de usted. 

 La bandera a los que sus aliados le han vuelto a dibujar un pollo. cuando yo nací llevaba 66 años siendo la de España. Antes era la de los barcos de la camorra napolitana. Después de la marina española.

 La invención del oro y sangre, por el amarillo y rojo, se hizo cuando en España mandaba un fresco - y muchas mas cosas peores -, general venido del noroeste, se decía en Madrid. Con la asignatura de Formación del Espíritu Nacional creada para institutos y escuelas por el régimen fascista que quería un imperio, le añadieron el pollo.

 El pollo imperial es una “bruta” copia.

 Entrecomillado lo de bruta porque lo digo en su significado italiano.
 
 La bandera de Portugal es historia. Desde sus inicios hasta 1911. Salazar mas culto que el general pero lo mismo de dictador sanguinario, no le puso nada de él.

 Hasta entre dictadores casi iguales hay capas distintas con un mínimo de cultura. La nuestra es impuesta e importada. Es la nuestra, la de todos, y Feijóo es el jefe un poco, y creo que por poco, portavoz del PP.

 Y el pobriño se equivoca y dice tonterías hasta cuando lee.

 El equipo de España juega muy bien al fútbol. Feijóo, es un pobre hombre de muy poca cultura y mínima capacidad de trabajo que quiere ser presidente de Gobierno.

 Le diremos que vuelva a Os Peares.

 Y es tan poco normal que en todo encuentra algo que decir con malignidad.

 Es un negra sombra que asombra.

 Yo votaré en su contra. Y a eso llamo. Ya tuvimos un idiota, golpista y asesino, gobernando este país. Haciendo de la vida un sin vivir a los que amamos la libertad y la sonrisa en los demás y no la tristeza.
Algunas veces los escritos salen como gritos. Este de hoy es, y quiere ser, un puñetazo en una mesa contra el fascismo.

El puñetazo en la mesa sin herir. Los que piensan como yo no quieren hacer daño a ninguna persona pero sí que se sientan reflejados, y que diciendo verdades, explicando, el fascismo no vuelva jamás.

Mas o menos quise escribir esto el día dieciocho de julio de 2026. En el mismo día, en 1936, dicen que empezó la sublevación (la verdad es que dio comienzo dos días después de que el Frente Popular ganara las elecciones de febrero de aquel año). Noventa años han pasado, los mismos que yo voy a cumplir. En mi adolescencia mi padre me dijo un día: este régimen no es legal.

El día 18 de este mes, noventa años después de aquel maldito año, siento que es una pena que no se haya contado, ni siquiera después de tanto tiempo, todo lo del antes, del momento y de después de aquella sublevación contra la legalidad. Fue contra el pueblo y no tuvo nada de gloriosa. Todo sucedió, como se decía entonces, por la pela y contra el pueblo.

Los libros de texto lo siguen ocultando en escuelas e institutos, cómo sucedió todo y por qué sucedió. Ningún libro habla de la enorme hambruna, de las corrupciones de todos (aquello sí que fue "el que pueda hacer que haga" y todos, caudillo incluido fueron unos corruptos). En Tui conocí uno de ellos, de sus ideas, pero no corrupto y muy honrado. Fue a denunciar al gobierno civil las corruptelas que sucedían en la ciudad. ¿Dónde estará esa denuncia?

Debería ser importante que los españoles sepan cuando empezó la compra de material de guerra para la sublevación. Fue un tudense, de nacimiento por casualidad, Calvo Sotelo, quien compró aviones a Mussolini.

Asesinar a un hombre es todo lo contrario a la humanidad. Nadie tiene derecho a hacerlo, aunque lo hagan porque otros hayan matado a un amigo. Los gallegos Cuenca, de A Coruña, y Conde, de Vigo, asesinaron José Calvo Sotelo, en venganza por el asesinato de un amigo. Nada justifica ambas muertes, pero desde febrero del 36 el fascismo marcó sin parar caminos de violencia.

Ni los que mataron al teniente Castillo ni los que hicieron lo mismo con Calvo Sotelo sabían que este estaba embarcado en una sublevación contra la legalidad. Aunque sí sabían que el tudense era el jefe de un partido llamado Renovación Española. Un partido fascista apoyado por Mussolini.

Calvo Sotelo se exilió en la Italia fascista cuando se proclamó la República. Los analistas de la historia y economía lo valoran como un muy mal ministro de Hacienda.

El 18 del mes de julio de 1936 se puso en marcha una guerra de exterminio. Así se lo dijo Franco a un periodista americano: “(...) si hiciera falta fusilar a la mitad de los españoles, lo haría (...)”.

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