TRUMP QUIERE GOBERNAR EL MUNDO...
Manuel Vázquez de la Cruz
Trump, el presidente de los Estados Unidos de América del Norte es como un niño malo, acosador y un poco tarado. Así me pareció el discurso de esta noche aquí. Más bien me reafirmó en lo que pensamos muchos.
Ese niño malo, sin sentido ni sentimiento, amenaza con destruir un país entero hasta pasarlo a la Edad de Piedra. Y tiene poder para hacerlo y no hay en el mundo quién le diga: ¡cállate mala bestia!
¡¡Hay que ser un individuo muy lleno de soberbia y odio para decir semejante barbaridad!!
El dicho es propio, parece mentira, de un Premio Nobel de la Paz o de la señorita venezolana que se lo ha ofrecido.
Señores y señoras, el mundo es un esperpento. Señoras y señores gobernantes ustedes no representan a sus pueblos. Nadie, excepto algún Milei, debiera callar ante esta animalada.
Milei y los dos opositores del país en el que habito y que parecen también los dos mas obedientes a Trump aún, que el presidente argentino. Que España haya parido al mundo a dos aliados a tal líder americano, oposicionistas al gobierno español, es de pena. Están entre nosotros, aplauden y celebran desde aquí las acciones y la verborrea de niño malcriado de pequeño y pederasta durante muchos años y ahora presidente de los Estados Unidos. Un impresentable que no parece normal elevado a los altares. Los de aquí son además, o puede que igual, ignorantes y rastreros hasta bajar la cerviz ante el poderoso. Demuestran - casi todos los días -, con su actitud, que ellos sí están en la Edad de Piedra. Por lo menos en sus mentes en las que quizás aun no han bajado del árbol y no se han hecho humanidad, o la tienen en su especie hitleriana o sionista.
Siento vergüenza de parecerme a esos dos ejemplares, y miedo de lo que puede hacer el alemán de la Alemania hitleriana nacido en USA. Miedo por los niños de Irán, de Cuba, de Palestina,..., del mundo.
Me siento niño de Irán que llora porque los ayatolas han metido en la cárcel a su padre, que pensaba como yo, y otros desde aviones han matado a su madre, a cuyas faldas se abraza y llora. Los que quieren dominar el mundo y sus riquezas han lanzado sus misiles contra el colegio donde estudiaba su hermana. Está solo.
También me siento niño cubano que ve morir en un hospital a su madre, porque el niño malo de la clase y ahora presidente de una nación poderosa ha cerrado, porque sí, la entrada en su país a la necesaria energía. Y el puto mundo se lo ha permitido.
Y me siento padre y madre de niños y niñas muertos y muertas de hambre, porque sus padres no tienen donde trabajar y tienen que emigrar, pero los encarcelan, condenan, menosprecian y odian.
Y me veo muy niño, hacinado en una patera, arrimado a mi madre y con mucho miedo al mar. Aún no sé que si llego al destino sin ella me llamarán mena.
Y me siento padre y madre que desde una embarcación se les ha caído su hijo al mar y ven como se lo lleva una ola mientras llora, y ellos saben que no lo van a ver más.
Lloro con unos y otros.
Me siento con todo el dolor que debía tener la humanidad. Pero la humanidad sólo quiere ser una parte, y no de la que sufre, llora y es bombardeada como en Palestina, ahora cuando los judíos se hicieron nazis, y los nazis sin necesidad reencarnarse, se hicieron Trump.
Desearía, si fuera creyente, que un rayo bendecido por el Altísimo dé un poco de humanidad al mundo en el que manda el niño malo de la escuela y jefe de la manada. En América, Trump, y en España, Feijóo y Abascal.
Los dos últimos y parte de esa manada, quieren mandar en España. Si fuera creyente, le pediría a Dios Nuestro Señor, que esos dos españoles dejaran de mentir y con eso llegaría. Otra cosa no dicen.
Es semana santa y merece la pena acordarse de la bondad del Nazareno. Desde la fe que tuve hace muchos años puedo pedírselo, aunque no sea creyente. Quizás al menos me oigan y me escuchen los que tienen fe.

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