Combatamos el racismo y la extrema derecha en los barrios, en las aulas y en los lugares de trabajo
Lucha Internacionalista
La extrema derecha toma vuelo en todo el mundo. ¿Por qué? Porque en la profunda crisis capitalista que empuja a la miseria a sectores crecientes de la clase obrera y los pueblos, el gran capital debe evitar cueste lo que cueste que el profundo descontento obrero y popular se gire contra ellos, que son los verdaderos responsables de la crisis. El objetivo de la extrema derecha es dividir la respuesta obrera y popular encontrando a los supuestos culpables del grave retroceso de las condiciones de vida entre la gente del pueblo: el inmigrante, el pobre, la mujer, el homosexual, el musulmán, el okupa, los anarquistas o los comunistas...
El gran capital pone mucho dinero para sacar de la marginalidad a la extrema derecha, porque, aunque son no políticamente correctos y a veces incómodos para el gran capital, los necesitan para ocupar la calle. La extrema derecha se construye desde la exaltación del nacionalismo, el machismo, el racismo, la familia, la religión... Todo al servicio de salvar a las clases dominantes. Lo que vemos hoy es la primera fase de reconstrucción de la extrema derecha en formulaciones autoritarias, no todavía como fascismo.
La lucha por la calle
Los grupos fascistas siempre han actuado en la calle, con asesinatos como el de nuestra Yolanda González o Guillem Agulló. Vox sale de la marginalidad de aquellos grupos fascistas y baja a pie de calle.
La lucha contra la extrema derecha no es sólo una batalla ideológica contra el machismo, el racismo, el españolismo... porque no se esconden y hacen bandera. Tampoco se le puede combatir con la política de "aislar" a la extrema-derecha con un pacto de las fuerzas "democráticas". Hay que enfrentar a la extrema derecha desde la independencia de clase, combatiendo las políticas de los gobiernos que generan las condiciones con este empobrecimiento generalizado, con la división de la clase trabajadora, sobre las que se construye el fascismo.
Los ataques racistas a Torre Pacheco o el desalojo del BD9 de Badalona son ejemplos de esta ofensiva de la derecha y la extrema derecha, que crece en un terreno respaldado por el “gobierno más progresista”. La ley de extranjería y los asesinatos en la valla de Melilla bajo el gobierno del PSOE y SUMAR generan el marco para el auge de Vox o Aliança Catalana. La regularización es una victoria del movimiento, pero no es suficiente: hay que derogar la ley de extranjería que condena al silencio y la vulneración de los derechos más básicos a los trabajadores y trabajadoras migrantes durante años. Al igual que los miles de pisos vacíos en manos de los grandes tenedores, y las políticas que no cortan la especulación ni impulsan un parque público de vivienda. También la precariedad laboral, los despidos y cierres. La demagogia de la extrema derecha no se combate sólo ideológicamente sino sobre todo luchando en los puestos de trabajo, en los centros de estudio y en los barrios para cambiar las condiciones de vida.
La ofensiva de la extrema derecha es global y pasa por el apoyo a Israel en el genocidio en Palestina y ahora en la guerra imperialista contra Irán, que sabemos que no traerá ninguna libertad a las mujeres y pueblos de Irán. Abascal, Orriols, como Milei u Orbán, ven materializado en el estado de Israel su proyecto supremacista y colonial. La resistencia palestina es también la punta de lanza contra la fascistización del orden internacional imperialista.
Detengamos el fascismo y el racismo luchando como una sola clase
Fuera la ley de extranjería, derecho al empadronamiento, cerremos los CIES.
Detengamos las guerras imperialistas. Viva Palestina libre.

Ningún comentario:
Publicar un comentario