26 de abr. de 2014

OPINIÓN

¡Malditos bastardos!
 Jorge Bezares
Malditos bastardos no es la mejor película de Quentin Tarantino aunque sea la que más recaudó tanto en EEUU como en el resto del mundo. A mí particularmente me gustan más Pulp Fiction y Django desencadenado. Pero en la ficción ucrónica de la Alemania nazi hay dos personajes, el Standartenführer Hans Landa, y el teniente norteamericano Aldo el Apache Raine, interpretados por los actores Christoph Waltz y Brad Pitt, respectivamente, que me apasionan. Encarnan dos formas muy diferentes de terror. El policía alemán, inspirado en el verdugo nazi Reinhard Hetdrich, es un sádico con cascabeles, y el militar yanqui es su contrapunto perfecto. Los dos son unos bastardos, pero uno es malo de cojones y otro una especie de vengador sin muchas sutilezas. La cruz nazi en la frente de Landa, perpetrada con una gran faca por el Apache cuan matarife, es un epílogo magnífico para la cinta, pero sobre todo es un modus operandi perfecto para aplicar metafóricamente incluso en los días que corren.  Para todos aquellos que se dedican a joderles la vida a los demás sin ningún tipo de miramiento, banqueros que se enriquecen a costa de la desgracia ajena, políticos corruptos que roban a manga ancha, empresarios que tratan a sus trabajadores como si fueran cabezas de ganado, legisladores que legislan sin perdón, poderosos que se alimentan de la sangre de los débiles,...LEER MÁS.

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