CON LA ALMERÍA QUE ARDE, EN EL CORAZÓN
Manuel Vázquez de la Cruz
Y contra los que no sienten dolor y parece que desean mayores males aún como Tellado, en este caso concreto, y el presidente de los obispos de una Iglesia que ha dejado de ser de Jesús de Nazaret y parece que del César, de sus dineros y sus feligreses súper ricos. Los mismos bien representados por un dictador entrando en los templos “bajo palio”. Una vergüenza para el que entraba, si tuviera alguna, y un esperpento para la Iglesia que le concedió ese “honor”. Bien pensado aquella escena demostraba claramente de Nacional Catolicismo semifascista que fue aquel régimen y que a lo mejor es el que desea hoy el presidente de la curia episcopal.
Me explico.
Después de escuchar a Tellado en sus manifestaciones contra el gobierno de Sánchez por el terrible incendio de Almería pienso que este hombre no es normal, que si fuera de su partido pediría su expulsión inmediata. Que un personaje que cuando está muriendo gente (quizás mucha más aún) es capaz de formular este tipo de comentarios sería capaz de hacer cualquier cosa, que a mi entender él y su partido son un peligro para todos los españoles (incluso los que les creen en sus postulados y consignas sin ninguna propuesta, porque o no la tienen o, lo que es peor, la esconden.
Y vuelvo a recordar a don Antonio Machado y a la España que el temía porque parece que está otra vez llegando aquí. Tellado parece que es el Queipo de Llano del PP que aparece. Es el que habla siempre primero y dice la estupidez de costumbre y costumbrista de su forma de ser y progresar. No tengo miedo por mí, soy muy mayor y ya poco me queda, pero siento que esta gente puede hacer cualquier cosa por llegar al poder. Y después, lo que esconden puede ser muy malo para el pueblo. Y aunque me quede poco, me importa el pueblo. Si unimos su dicho al de los obispos parece que caminamos a algo parecido a lo que llamaron cruzada. En este caso sólo judicial. Uno no entiende que los prelados españoles sean, eso parecen, lefebvristas como el francés cismático. Tampoco como puede haber jueces persiguiendo delitos que no existen según los fiscales. Admiro y quiero a Begoña Gómez porque lo que se está haciendo con esta señora es un horror. Ahí está, a mi modo de ver, en su contra lo peor de cada casa y lo más nauseabundo de la política: la creación de un delito para perseguir a una persona.
¡¡¡Digámosle no!!! Yo a Tellado y al señor obispo de Valladolid les diría algo más.
De momento del que parece un tontorrón consentido por los militantes del PP solo digo que si ese es ejemplo de la derecha, mal ejemplo han escogido y espero que mientras esta derecha sea así, los españoles les digan no.
Al presidente eclesiástico y católico me gustaría recordarle un desfile en Teruel bendecido por el obispo de aquella ciudad y preguntarle si él también lo bendeciría.
Me reservo el contar como fue aquella miserable escena. Escribirla no me permitiría dormir.
Quizás esta entidad, la del que en manda desde Valladolid y que recibe mucho dinero de nuestros impuestos, incluso de los que no creemos como él, habría que preguntarle por qué pagamos. Si además de no tener sus creencias nos molesta con sus posturas políticas. Nos están saliendo muy caros sus insultos constantes.
Que insulte en el idioma que quiera, en latín, en persa o español, con su tono clerical, melifluo y plañidero, vestido como en la Edad Media, con la liturgia que quieran pero que no nos cobren en nombre de Dios.
Y no roben poniendo a nombre de su sociedad edificios que no les pertenecen.
Es peligroso este hombre, Tellado, y quien lo nombró con mando en plaza. No sabe, no quiere saber y solo quiere servir a intereses muy malos para el pueblo. Creo que eso es lo que pretende el PP de Fraga, el que fue ministro de Franco y firmó sentencias de muerte.
El que gritó "la calle es mía" y mandó hacer un periódico apócrifo para justificar un asesinato.
De casta le viene al galgo.
¿Verdad señor Tellado?
Las vidas para los individuos como usted no valen nada. Las muertes les sirven para decir tonterías bárbaras y malignas.
Eso pienso yo esta noche en la que se me hace difícil dormir después de ver los efectos desgarradores de incendio de Almería y escuchar su falta de humanidad.
Si el hombre que dice esto mientras está muriendo gente, y su jefe acusa de absentismo a la clase obrera, demostrando que no conoce ni la ley actual, queriendo hacerlos aún más necesitados, pobres de nosotros. Aquí, como en una canción contra la dictadura franquista, con esta gente gobernando, no se salva ni Dios.
Y no puedo terminar este escrito sin enviar un abrazo a los familiares de los fallecidos y que sepan que el pueblo donde yo me muevo, en la “raia húmeda” entre España y Portugal, sin frontera, se siente su dolor y nos ponemos en su lugar. Sufrimos con ellos por encima de los Feijóos, Tellados y presidentes de curias metidos a políticos, que Jesús de Nazaret echaría del templo.
Esos y sus allegados, no son pueblo. Son gente, solo gente y muy mala gente.

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