Ante el ataque de Israel y EE.UU a Irán
Estados Unidos e Israel iniciaron hace una semana un ataque masivo contra Irán. Bombardearon la capital Teherán y numerosas ciudades como Isfahan, Tabriz, Qom, Karaj y Kermanshah. El primer día mataron al ayatolah Ali Jamenei, líder supremo del régimen, y otros altos cargos del gobierno y de la Guardia Revolucionaria. En el sur, en la ciudad de Minab una escuela de primaria de niñas fue bombardeada, y asesinaron a 168 estudiantes y maestras. Irán respondió lanzando misiles contra bases militares estadounidenses, refinerías y objetivos civiles en Qatar, Kuwait, Bahrein, Arabia Saudí y Emiratos Árabes, así como contra Israel. Teherán también cerró el estrecho de Ormuz, un paso estratégico del tráfico mundial de petróleo.
Ni había armas de destrucción masivas en Iraq, ni Maduro era el jefe de un cartel de la droga ni Irán estaba cerca de poseer armas nucleares. El imperialismo quiere hacer de Israel la potencia indiscutible en la zona. Condenamos categóricamente la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán, y manifestamos su derecho a defenderse. El imperialismo estadounidense tiene una larga historia de agresiones contra los pueblos de la región: Líbano, Libia, Irán, Iraq, Sudan, Somalia, Afganistán, Yemen… De ninguna de ellas ni hubo más libertad ni mejores condiciones de vida. Solo muerte y más hambre. ¿Cómo puede llegar libertad para el pueblo iraní del estado sionista que perpetra un genocidio contra el pueblo palestino, que ataca Líbano y ocupa parte de Siria con su política imperialista del Gran Israel, con el apoyo de Estados Unidos?
La guerra de junio contra Irán duró solo 12 días, y ahora se habla de semanas. Como pasó a su amigo Putin, los imperialismos tienden a magnificar su fuerza y a minimizar la de sus oponentes. Del triunfo de Venezuela, en el que ha subordinado al régimen chavista a sus planes sin debilitar su capacidad de represión interna, Trump salió con el mismo plan para Irán y Cuba. Pero el plan de Israel es la destrucción de Irán como potencia militar, no el pacto con un sector del régimen. Las exigencias de Trump parecen imposibles de aceptar por el régimen de Teherán, menos aún que él decidiera quién iba a ser nombrado jefe supremo. El régimen ha respondido nombrando a Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolah asesinado y miembro del ala dura del régimen.
Cuando Trump dice de Corina Machado que no está preparada para controlar la situación en Venezuela, también está diciendo que EE.UU. no está en disposición de imponer, con una ocupación del país, un gobierno a su medida. Por ello repite lo mismo respecto del hijo del sha en su exilio en Washington. Busca presionar al régimen iraní, o a algún sector del propio régimen para imponer un acuerdo con un gobierno subordinado a los planes de EE.UU. y que complazca a Israel, evitando un vacío de poder en el que pudiera irrumpir el movimiento de masas, a quien temen más que al propio régimen teocrático.
Pero Israel exige la destrucción total de Irán como potencia militar y sus exigencias son hoy imposibles de aceptar para el régimen de Teherán.
Los generales norteamericanos han advertido del coste de una guerra prolongada. Sin un acuerdo con un sector del régimen a Trump no le basta con repetir otro ataque limitado, como el de los 12 días de junio. Pero demasiado pesan en la memoria las dos recientes derrotas con las retiradas yanquis de Irak y Afganistán, los mayores fracasos del imperialismo desde la guerra de Vietnam para pensar en una invasión, con lo que supone. No hay que minimizar la brutalidad del imperio, pero también hay que ver sus limitaciones. A medida que pasan los días, y se encarece el petróleo, crece la oposición al ataque no sólo fuera sino también dentro de EE.UU. Y más que crecerá.
Sólo se alcanzará la libertad de la lucha de los pueblos de Irán, de sus trabajadores y trabajadoras, mujeres y juventud contra un régimen capitalista, dictatorial y teocrático, de la solidaridad internacional entre trabajadores/as y pueblos. Por ello apoyamos los levantamientos populares por la caída del régimen opresivo como el de mujer vida y libertad de 2022 o los actuales contra el encarecimiento de los precios del pasado enero. Todos ellos sufrieron una brutal represión del régimen.
Es necesaria la movilización solidaria internacionalista de los pueblos, los y las trabajadoras contra la agresión imperialista de Trump y Netanyahu. Pero para la izquierda de matriz estalinista la denuncia del imperialismo se convierte en apoyo al régimen reaccionario y criminal y el silencio cómplice ante la brutal represión que ha aplicado contra su pueblo. Esta no es nuestra posición: Solidaridad con la lucha de los pueblos de Irán contra su régimen odiado y junto al pueblo palestino que enfrenta el genocidio sionista y por una Palestina libre del río al mar.
Lucha Internacionalista

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