29 de xuño de 2022

OPINIÓN

 LOS CRÍMENES FUERON EN MELILLA



Manuel Vázquez de la Cruz

 Un día, otro, horroroso en la vida de las personas que odian las guerras y las mentiras. Y esta vez parte de culpa es de un gobierno en el que hay gente mía y es el del Estado en el que habito.

 Yo creo que los míos deberían marcharse. Antes que las posibles mejoras que puedan lograr para la gente, como dicen ellos, o el pueblo como digo yo, está la dignidad.

 ¿Traicionaron al pueblo del Sahara para poder matar libremente a los pueblos de más abajo?

 Esa es la pregunta y si parece que la respuesta es sí, los míos no deben seguir en ese gobierno.

 ¿Quiénes son los míos? Los que creen en un mundo que sueña “que tudo é felicidade e miseria non ha” como pregona un fado.

 Pero, una vez más, la muerte puso su guadaña en las manos de asesinos mandados por los que mienten y dicen que la política correcta es suciedad.

 Y matan.

 Tristes, abochornados e indignados estamos los otros. Los incorrectos que amamos a la vida y sentimos las muertes violentas de hombres y mujeres.

 Creo que toda la buena gente del mundo, por encima de la política, debe estar como yo. Y los que además son gobierno obrar en consecuencia.

 Como Emiliano Zapata volver a la lucha por otra cosa.

 Pido disculpas a mis amigos de las dos orillas del Miño por empezar mi colaboración con tristezas. Será por poco tiempo en los escritos. Los crímenes de Melilla seguirán y seguirán.

 El, los crímenes, se hicieron en Melilla, raya en el medio y en las dos partes: España y Marruecos.

 Dicen que las culpas son de las mafias. ¿Está algún soberano inviolable en esa organización y por eso no se descubren a sus integrantes?

 Eran personas que huían del hambre y las mataron por cómo cantaban Fuxan os Ventos “porque que querían tirar a FAME e poder como”.

 También dicen que murieron asfixiados. ¿Se juntaron a propósito para asfixiarse amigablemente?

 Quizás ellos quedaron sin palabras pero sus familiares los seguirán llorando. A los culpables, en mayor o menor medida, les queda la mentira.

 O quizás, como decía León Felipe, están mudos, o sin palabras que puedan justificar esta tragedia y sin disculpas justas o creíbles por ellos mismos. Se han vuelto paladines de la injusticia y del crimen.

 Eso que era patrimonio de los otros. Ahora parece que de casi todos.

 Entonces la pena se hace también asco y repugnancia.

 A mis amigos de A Guarda, Caminha y de mi origen de Vilar de Mouros, del que un día emigró mi abuelo materno mientras el paterno estaba ya también emigrado en Portugal, un aquí estoy.

 Y muy contento.

1 comentario:

  1. Que falta hace que de vez en cuando alguien remueva las conciencias, no sólo de los que se creen "corectos", si no de todos.Tu amiga buena.

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