El marisqueo despojado de su valor
Las cofradías recibieron un 16% menos del sector desde el inicio de la crisis
Mariscadores en los Lombos do Ulla, en la Ría de Arousa en 2010, con la Illa Cortegada al fondo. / CARLOS PUGA
Los percebeiros dicen que cuando la piedra tiene mejillón, tiene vida. Después de echarse a la playa a extirpar el chapapote del Prestige, Digna Romar se hizo mariscadora. Fue de las primeras mujeres en Camelle (Camariñas) que entendió que si servía para colocar la carnada en las nasas del pulpo, también podía ir al percebe.

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