7 de mar. de 2026

OPINIÓN



Lucha Internacionalista

 En 1911, también en Nueva York, 146 trabajadoras de “Triangle Shirtwaist” murieron quemadas dentro de la fábrica después de que los patrones bloquearan todos los accesos. En su mayoría eran mujeres jóvenes y migrantes. 

 Como señaló Rose Schneiderman: “Esta no es la primera vez que unas niñas mueren quemadas vivas en esta ciudad. Cada semana me entero de la muerte prematura de una de mis hermanas trabajadoras. Cada año, miles de nosotras quedamos mutiladas. La vida de los hombres y las mujeres es tan barata y la propiedad es tan sagrada…”  

 Unos años después, el 23 de febrero de 1917 —8 de marzo según nuestro calendario —, 120.000 obreras textiles se declararon en huelga, dando inicio a la primera revolución obrera triunfante. 

 Este 2026, un año más, la lucha del movimiento feminista de las mujeres trabajadoras es necesaria e imprescindible en el marco de la lucha de clases contra el sistema capitalista patriarcal. Las agresiones contra nuestras condiciones de vida y la continuidad de los planes imperialistas siguen garantizando el beneficio del gran capital y fortaleciendo el brazo político de la extrema derecha, amenazando nuestros derechos democráticos, políticos, laborales y sociales de mujeres y personas disidentes. 

 La muestra flagrante del imperialismo representada por Donald Trump plantea un plan expansionista de ataques e invasiones: continuar perpetuando la ocupación y el exterminio del pueblo palestino; atacar a Venezuela y su soberanía mediante el expolio de su petróleo; mantener el bloqueo petrolero sobre Cuba y lanzar amenazas contra otros países de América Latina o contra Groenlandia. Estas políticas van de la   mano del aumento de presupuestos en armamento para defensa y seguridad, respaldados por la ola reaccionaria que recorre muchos países del mundo. ¡Todo nuestro rechazo a los ataques y ocupaciones imperialistas contra los pueblos!  

 Somos conscientes de la amenaza que supone la ultraderecha para nuestros derechos, empezando por su negación de la violencia cisheteropatriarcal. El movimiento feminista ha seguido en pie de lucha, con movilizaciones como en Argentina contra las políticas de ajuste de Milei, en Irán contra la represión del régimen o en el Kurdistán con la resistencia de las mujeres kurdas frente a la opresión y los ataques constantes. También ha condenado la instrumentalización de la lucha feminista y del colectivo LGBTI+ que el Estado de Israel utiliza para encubrir su política genocida y de ocupación. La lucha feminista está con el pueblo palestino y su liberación. Recuperemos el carácter internacionalista de nuestra lucha y levantemos un grito de solidaridad, en particular con las mujeres y niñas de Gaza.  

 En el Estado español, el auge de la extrema derecha es responsabilidad del reformismo institucional, incapaz de derogar reformas como la laboral, la ley mordaza o la de extranjería, perpetuando la precariedad. La socialdemocracia aplica recortes sociales, prioriza defensa y seguridad, favorece al sector privado en vivienda y mantiene privilegios a la Iglesia, mientras protege al gran capital. El crecimiento de fuerzas como VOX y Aliança Catalana responde a la ausencia de políticas sociales reales. Denunciamos la privatización de servicios públicos y defendemos un sistema 100% público, universal y de calidad, con control de usuarias y trabajadoras.

 El empeoramiento de las condiciones de vida golpea especialmente a mujeres y personas disidentes, que ocupamos mayoritariamente empleos de cuidados desvalorizados por el sistema capitalista patriarcal y en condiciones laborales precarias. Reformas como los contratos fijos discontinuos en el campo han mantenido la inestabilidad, afectando sobre todo a las jornaleras. A su vez, somos quienes sostenemos nuestros hogares y quienes somos desahuciadas a diario, a menudo con menores a cargo y sin apoyo institucional.  

 Por eso hoy las mujeres y personas disidentes trabajadoras decimos NO a la persecución migratoria y represiva de Trump y el ICE; BASTA de complicidad con el genocidio perpetrado en Palestina; NO a las agresiones contra los pueblos de América Latina, Ucrania, la ofensiva militar en Rojava y la represión en Irán y Afganistán; abolición de la ley de extranjería y sus normativas, ninguna persona es ilegal; y reclamamos presupuestos para los servicios públicos: sanidad, educación, servicios sociales, vivienda y cuidados. ¡Públicos, universales y gratuitos! Lanzamos un llamamiento a la lucha internacionalista, antirracista y antiimperialista para enfrentar el cisheteropatriarcado y el capitalismo con sus múltiples expresiones de explotación. Instamos a construir un movimiento feminista de clase. Este 8M organicémonos, ¡la lucha es continua! ¡Viva la lucha feminista internacionalista y antiimperialista!

«Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres».

Rosa Luxemburg

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