Por qué esta política económica conduce al fracaso
Carlos Sánchez
Contaba Julio Caro Baroja una anécdota deliciosa ocurrida en el Ateneo de Madrid. Una buena tarde llegó Valle Inclán a la cacharrería, la mítica sala donde pululaban los conspiradores del reino (al margen de los cuarteles), y entonces un conocido le espetó: ‘¡Qué contento viene usted hoy, Don Ramón!’ Este respondió que sí, que, efectivamente, estaba con mucho brío porque había comido carne en abundancia.
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