Nacidas para parir
Clase del curso de formación a comadronas
La discriminación que sufren las mujeres indígenas guatemaltecas las aleja de los servicios sanitarios.
Paren solas en casa multiplicando el riesgo de que aparezcan complicaciones.
La Asociación de Comadronas Vida trabaja en la formación de mujeres que puedan atenderlas.
Lydia Molina
La mujer indígena es invisible en la sociedad guatemalteca. Su discriminación está tan extendida que llega al propio entorno familiar. No tiene acceso a la educación, se casa joven y a esa misma edad se queda embarazada, “nacen para parir” nos cuenta María Inés Alvarado, presidenta de la Asociación de Comadronas Vida. Una vez casadas su día a día se reduce a la atención de los niños y de la huerta, si la tienen. “Los esposos no las consideran compañeras, están ahí para darles hijos, muchas veces ni siquiera pasa el tiempo de recuperación necesario entre uno y otro y las matrices no cicatrizan”.
Sololá, que está en la zona occidental de Guatemala, tiene uno de los mayores índices de mortalidad materna del país. El 85 por ciento de las mujeres dan a luz a sus hijos en casa. Su rechazo a los servicios sanitarios viene del trato que reciben en ellos. “Cuando van son discriminadas, se les maltrata”. Denuncia María Inés que les prohíben gritar mientras están pariendo. “Les dicen ‘cállate’, ’si fuiste buena para acostarte con tu marido ahora tienes que serlo para parir’ y cosas así”. La cultura indígena respeta la libertad de la mujer a la hora de tener el niño,” para ellas cambiar su forma de nacer es cambiar la forma de vivir “. Las indígenas están acostumbradas a parir sentadas, de rodillas o de pie pero en los centros de salud las obligan a tumbarse en la camilla. “No se les puede imponer” dice Mª Inés que participó en el congreso de Cooperación Internacional en Salud Sexual y Reproductiva que Medicusmundi celebró la semana pasada en Oviedo.
Sololá, que está en la zona occidental de Guatemala, tiene uno de los mayores índices de mortalidad materna del país. El 85 por ciento de las mujeres dan a luz a sus hijos en casa. Su rechazo a los servicios sanitarios viene del trato que reciben en ellos. “Cuando van son discriminadas, se les maltrata”. Denuncia María Inés que les prohíben gritar mientras están pariendo. “Les dicen ‘cállate’, ’si fuiste buena para acostarte con tu marido ahora tienes que serlo para parir’ y cosas así”. La cultura indígena respeta la libertad de la mujer a la hora de tener el niño,” para ellas cambiar su forma de nacer es cambiar la forma de vivir “. Las indígenas están acostumbradas a parir sentadas, de rodillas o de pie pero en los centros de salud las obligan a tumbarse en la camilla. “No se les puede imponer” dice Mª Inés que participó en el congreso de Cooperación Internacional en Salud Sexual y Reproductiva que Medicusmundi celebró la semana pasada en Oviedo.
Fuente: periodismohumano.com
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