Un millón de amas de casa con ganas de incordiar
Juan Rosell y el expresidente José María Aznar. \ Efe
José María Calleja
No nos dice Rosell si se apuntan al paro por incordiar, por echar la mañana haciendo unos papeles en la oficina de la esquina, o por hacer la puñeta a las encuestas y desmentir esa vibrante recuperación económica que a bombo y platillo nos dicen que vivimos.

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