Pienso en las personas que sufren
Pienso en Cuba, en los cubanos de la isla, en los sesenta años de bloqueo y ahora un cerco a toda la población como hicieron los nazis en Leningrado. Para los españoles de la División Azul fue la batalla más importante.
Un honor para el Caudillo de España por la gracia de Dios.
No sé si la Iglesia pidió perdón por aquellas hazañas bélicas. Sus herederos políticos aquí, los de PP y los otros, no lo hicieron ni lo harán. Ellos y sus jueces son así.
Pienso que ahora, ahora mismo, estamos sujetos al mandato de unos cafres, que la humanidad del planeta Tierra es mentira, que se está demostrando que no hay Dios y si existiera era un ser malo, que los mandatarios de casi todos los países no tienen dignidad...
Que es el Dios de los ateos y alguno entre ellos habrá. Casi todos dan vergüenza.
Pienso que todo lo que nos enseñaron durante siglos es mentira y que a los niños no se les enseña a querer. Se les sigue enseñando a odiar. Así de esa educación, en el mundo de la incultura, apareció un pedófilo ostentoso y es el que nos manda.
Pienso que cuando muchos niños mueren de hambre en el mundo que gobierna un imbécil redomado es natural que surja alguna forma de lucha que no sea solo votar casi lo que el quiere (algunos lo vamos a hacer).
A Trump lo votaron los americanos. Nosotros no, pero ojo que el y su dinero manejan los medios, las redes sociales y puede que algún español se deje manejar por un mentecato que primero quiere anexionarse Canadá, Groenlandia y después monta una guerra. Y ese mentecato también manda aquí. Somos parte de su Imperio. De sus ganancias que son nuestras pérdidas.
¿Cuánto dinero han ganado él y todos los grandes ricos del mundo con sus decires y “desdecires” de un día para otro?
Somos sus vasallos y a algunos les parece bien. Otros nos negamos.
La producción de alimentos se ha encarecido. Los fertilizantes también.
El señor Feijóo y sus “vasallitos” echan la culpa al gobierno de España. Que no, hombre, que no. Que es la puñetera guerra que usted apoyó. Y la hará mientras lo mande el Emperador de su mundo. De su puto mundo del NO. Puestos en eso dígale usted a Trump, que usted si manda algún día no la apoyará. Entonces dirá muy alto, y al fin, un sí como una catedral.
Mientras niños, madres, padres y todos los hombres y de mujeres del mundo que somos vasallos de un malvado, impotentes escuchábamos los aplausos de algunos.
Los de usted y de los suyos, señor Feijóo. Al otro ni lo nombro. El otro es su socio y concubino.
¡Palestina, Gaza, Cuba, Irán...!
Niños inocentes y madres y padres también. Un millonario gobierna el mundo y su amigo se hizo billonario. A lo mejor uno y otro han ganado mucho con la guerra atroz y miserable.
Y soñar con un mundo sin guerras y sin miseria les parecen a algunos sueños de adolescente. Eso me han dicho a mí en una red social. Quedé contento como un cuco, que diría un tío mío.
También en el mismo escrito en una red social casi me acusa como maldad haber llevado matrícula en Religión y formación de Espírito Nacional.
En el mundo además de pedófilos y bimillonarios hay mucho chismoso y guerrero de poca monta.
Con mi desprecio personal a todos los apoyan las soluciones guerreras, a los que ríen de que soñar que algún día habrá un mundo sin guerras. A los que se ríen del NO A LA GUERRA deseándole, eso sí, que nunca la sufran en sus carnes sin cabeza. Si la tuvieran sentirían pena por las víctimas y odio a los que apoyan estas tragedias inmensas y a los indiferentes.
Ante cientos de cadáveres de niños y otros seres que no han muerto pero llevan en su ojos inmensos, toda la cara es ojos, la lectura, a quién quiera leer sentimientos, de la muerte por hambre. No se puede ser indiferente. Con la papeleta del voto, con el grito, con el gesto hay que exigir que eso no suceda en ninguna parte del mundo.
Las guerras son buenas para los fabricantes de armas y para los que tienen vocación de “guardias pretorianos” del mundo.
Y, desgraciadamente, muchos desean fabricar armas y otros utilizarlas en nombre de la civilización occidental.
Así llaman algunos al dinero. Otros muchos, demasiados, los siguen. Así está este puto mundo.
También hoy recuerdo a Venezuela y las víctimas de los terremotos.
Vivir queriendo a las personas que sufren es necesario. Decir que me cisco y desprecio en todos los gobiernos del mundo que permiten el cerco antihumano a Cuba es casi una necesidad para mí que esperaba llegar a esta edad en un mundo distinto.
Ojalá los que gobiernan el mundo y desean las guerras se llenen de mierda, que es lo que son.
Me gusta pensarlo. Sueño como un adolescente y me figuro un contenedor esparciendo purín de cerdo en un prado enorme. Allí, como en una inauguración, están los políticos nefastos para las personas, los mata niños, los vendedores de armas, los que hablan de civilización occidental mientras negocian edificios enteros y hay miles de personas sin techo.
Pienso en lo que se dice de don José María Aznar, el gran mentiroso, el de los zapatos en la mesa, el culpable de cientos de muertos.
El negocio está en alquilar a los turistas, dicen los mismos que aplauden la ley esa que dice los españoles primero.
Señor Feijóo, es usted igual que Abascal. Quizás a usted y a él los ha elegido el individuo de los cientos de muertos y de la boda de su hija que gran cantidad de delincuentes de invitado.
Me pasma hasta casi creer que es todo una coña que el señor Feijóo llame a quien sea corrupto. Pero si el que manda en usted y una inmensa cantidad de individuos de usted, son justo eso.
Los del otro lado son igual, para mi peores uno a uno, pero los suyo son inmensamente más.
Qué pena dará este país si alguno les cree. Que repugnancia causa usted cuando increpa a otros llamándoles corruptos.
Usted, coño, usted que está en ese partido y con esa gente del pirateo de viviendas.
No doy sus nombres. No hace falta porque el que no lo sabe es porque no quiere.
Tuve de profesor de religión en el bachillerato a un hombre con el que no tendría nada común en política. Era un excelente profesor.
Fue el párroco de mi barrio. Salvó a muchas personas de morir cuando el fascismo internacional se levantó contra el pueblo español.
Él quizás lo era un poco o mucho pero se atrevió a denunciar en Tui la enorme corrupción que había en esta cuidad.
Explicaba, como no he oído en mi vida, la diferencia entre acto de hombre y acto humano.
Quizás él no le daba el significado que yo recogía, pero que bien lo explicaba.
Estamos viviendo entre muchos actos de hombres indignos y con muy poca humanidad. Actos humanos están fuera de la llamada civilización occidental.
Muy occidental y de hombre-animal es el cerco a la población de Cuba, el genocidio de Gaza, los bombardeos de escuelas, las muertes con drones de saharauis...
Metan sus lenguajes y sus frases lapidarias donde quieran. ¡¡¡Hipócritas!!!
Buenas noches a la buena gente.
Damiana, queridiña, la persona que me enseñó religión y me dio matricula de honor era tu tío abuelo don Servando.
Del que me dio Formación de Espíritu Nacional era otro de cuyo nombre no quiero acordarme.
También me dio esa nota. Era una asignatura.
En este momento recuerdo a Carlos Crespo Alfaya, mi amigo y maestro, bueno como el pan.
Por serlo pasó cuatro años en el Penal de El Dueso. Salió casi para morir pero volvió.
Después de muchos años pudo opositar a maestro nacional. En el ejercicio práctico le tocó Franco y su obra.
Salió adelante. Murió ya muy mayor y siguió siempre teniendo, lo que dice el que me escribe en una red social soñando, soñó inmenso, que dice la letra de un fado: "(...) Que tudo é felicidade/E tristeza não há".

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