No nos salvarán con viejos métodos
Los dirigentes nacionales siguen negociando los acuerdos fundamentales a puerta cerrada, pero ahora los ciudadanos de Europa exigen que se les escuche
Hace unos días hablé ante un público formado sobre todo por jóvenes europeos en una pequeña, antigua y deliciosa ciudad holandesa que está empezando a sentir cierta inquietud por el sitio que ocupará en los libros de historia. Se trata de Maastricht.
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