16 de abr. de 2010

Al principio fue la palabra




“Él era agricultor, hacia una siembra grandisísima. Un día llegó la violencia y se lo llevó. Eso fue un 16 de febrero, en 1998. Allá en la tienda habían una cantidad porque se sentían las voces riéndose y disfrutando de lo que estaban haciendo. Se lo llevaron a las diez. Después al año y medio viene mi hermano. Como él era concejal del pueblo lo vinieron buscando y que con un personal que lo necesitaba y los embarcaron, los mataron allá… a él y a un trabajador suyo. A los que lo hicieron, gracias a Dios yo ya los perdoné, el único que los puede justificar es Dios más nadie”.
Este es parte del testimonio de Maribel de la Rosa Lara, mujer, colombiana y defensora de los derechos de la mujer en Colombia. Como ellas, otras tantas con historias que pellizcan en la boca del estómago: historias de desarraigo, de violaciones, de asesinatos a seres queridos, de machismo enquistado. Son muchas mujeres las que sufren y pocas las que hablan.

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