QUE ENTREN LOS PAYASOS
Siempre me gustó la canción de Stephen Sondheim, con su amarga ironía. Dónde están los payasos -dice-. Que entren los payasos. La canción habla de la farsa de una pareja como tantas otras y la pareja que forman los ciudadanos y sus representantes demasiado a menudo es sólo una farsa. Ayer mismo, aquí en España, tuvimos más de una ocasión de comprobarlo. El caso más llamativo, el de el lindo Toni Cantó, votado por quienes estaban hartos de PP y PSOE para que les representase en el Congreso, designado portavoz de su partido, UPyD, en la comisión de igualdad, que se encargó de demostrar, no sólo que un político con twitter tiene más peligro que un mono con un saco de bombas, sino que, además, tiene una cierta predisposición misógina que debería haberle impedido ocupar tan alto y vistoso cargo en la comisión que se ocupa de tan delicados asuntos.

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