LUCES DE NAVIDAD
Tini Andrés Álvarez
Nací en la década de los 50 En el siglo pasado.
Mi infancia transcurrió en una etapa históricamente oscura.
Faltaban o escaseaban alimentos básicos: pan, leche, azúcar, aceite… en muchos hogares españoles.
En esa década, la T. V, recién estrenada, nos enseñaba las Navidades en blanco y negro.
En el salón de mi casa, el belén acompañaba nuestras fiestas. Un belén con un musgo gallego verde y fresco… que no tenía nada que ver con el paisaje desértico del Belén palestino, pero que las pequeñas íbamos llenando de figuritas de barro.
Hubo de pasar mucho tiempo, 20 años más, para que apareciesen en aquel belén gallego las primeras guirnaldas de bombillas.
No tengo la certeza del sentimiento que provocaba en mi hija ese momento en el que se apretaba el interruptor y se iluminaban las casas de corcho, y aparecían estrellitas en el cielo.
A mí me fascinaban aquellas bombillitas que se apagaban y encendían intermitentemente…Y miraba los colgantes luminosos de las calles, disfrutando de sus colores…
Mi infancia transcurrió en una etapa históricamente oscura.
Faltaban o escaseaban alimentos básicos: pan, leche, azúcar, aceite… en muchos hogares españoles.
En esa década, la T. V, recién estrenada, nos enseñaba las Navidades en blanco y negro.
En el salón de mi casa, el belén acompañaba nuestras fiestas. Un belén con un musgo gallego verde y fresco… que no tenía nada que ver con el paisaje desértico del Belén palestino, pero que las pequeñas íbamos llenando de figuritas de barro.
Hubo de pasar mucho tiempo, 20 años más, para que apareciesen en aquel belén gallego las primeras guirnaldas de bombillas.
No tengo la certeza del sentimiento que provocaba en mi hija ese momento en el que se apretaba el interruptor y se iluminaban las casas de corcho, y aparecían estrellitas en el cielo.
A mí me fascinaban aquellas bombillitas que se apagaban y encendían intermitentemente…Y miraba los colgantes luminosos de las calles, disfrutando de sus colores…
El relato, hasta aquí, pretende trasladar que aprecio la iluminación navideña.
Y es necesario decirlo, porque no es la nostalgia de otro tiempo, ni falta de interés por las luces navideñas lo que induce mi pensamiento a reflexión.Me gusta visitar el distrito centro de la ciudad de Madrid a lo largo de estos días de fiesta. Admiro el aspecto artístico de los adornos.
Alabo la creatividad en algunos casos.

Me intereso por los autores de la idea, porque algunos han sido diseñados por conocidas firmas…
A mi nieta mayor, le voy diciendo:
“Mira, ese árbol es el de Ágata Ruiz de la Prada”.
Y también me doy unas vueltas por otros distritos de la ciudad…
Se puede decir que podría escribirse un cuento, con personajes de la realidad.
Si se dibujasen círculos concéntricos sobre el mapa madrileño, iríamos pasando del círculo interior, el más reducido, fuertemente iluminado durante 50 días…a los otros círculos colindantes…para ir transitando de la luz a la oscuridad.
Adrián vive en el círculo exterior, el más alejado de las bombillas de diseño. En su calle apenas hay postes eléctricos y la luz no ahuyenta las sombras…
Adrián no viajará al centro. Vive ajeno al derroche de luz del círculo interior.
Adrián sueña con zapatos…Los zapatos que Adrián necesita no son para poner en la ventana, al lado de un haz de paja para los renos de Papá Noel.
Los zapatos que Adrián necesita no son para ponerlos al lado de un cubo de agua para los camellos de los 3 reyes magos.
Adrián sueña con zapatos para jugar al fútbol…con sus amigos del barrio…ese barrio que está en el círculo más alejado de las luces de diseño…
Yo sé que es importante que esté iluminado el centro. No se me oculta que la ambientación navideña induce al consumo, que incrementa las ventas, que mantiene el sector comercial.
Yo sé que no se puede iluminar de la misma manera cualquier distrito de la ciudad. Ni lo pretendo.
Yo sé que se ha hecho un gran esfuerzo para ir cambiando las bombillas de fuerte consumo por las bombillas de bajo consumo en casi todos los luminosos navideños en Madrid.
Yo sé que no es bueno mezclar “churras” con “merinas”…
Pero me pregunto:
¿Qué son los 3.000.000 de € que el ayuntamiento abonará a las compañías eléctricas por el encendido navideño?
¿Son churras o merinas?
COMENTARIOS DOS LECTORES DE INFOGAUDA
Anónimo dixo:
Moito morro señora de los 50, o alumeado que o pague o clero e os comerciantes, seguramente eres neoliberal (PP-PSOE-Nacionalista). Vivan os neoliberais que son o futuro da humanidade.

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