
Por Ángeles Caso
Necesitamos urgentemente a Valle-Inclán. Si es cierto que un día los muertos resucitarán, pidámosle al señor que a don Ramón le devuelva ya el cuerpo y la mente, y que nos lo mande enterito, con su barba, su brazo de menos, su mal carácter y sus magníficas neuronas, para que se ponga rápidamente a observar la realidad en los viejos espejos deformantes del callejón del Gato y nos escriba algunos esperpentos que nos libren, gracias al arte, de la vergüenza nacional en la que estamos sumidos.
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